“Conócete a ti mismo, la autoeducación con los valores”

“Nos aterra enfrentarnos con nuestra realidad…”

Julio César Vera Vázquez

https://orcid.org/0000-0002-1525-8288

Pliego, M. (2016). Valores y autoeducación. México: MiNos.

El libro titulado “Valores y autoeducación” fue escrito por la autora María Pliego Ballesteros, maestra en filosofía por la UNAM, es editado en México por primera vez en 1979, unos años después en 2007 se llevó a cabo la duodécima edición y en 2016 se imprime la doceava edición con un tiraje de 500 ejemplares. Cuenta con la autorización para su publicación: ISBN 978-970-47-0073-7. Este libro consta de 116 páginas, distribuidas en tres capítulos, a través de los cuales la autora considera relevante que las personas aprendan a conocerse a sí mismos, de igual manera a alcanzar las metas propuestas aplicando valores que les ayuden a ser mejores personas y finalmente a concretizar su camino mediante diversas propuestas. Nos aterra enfrentarnos con nuestra realidad. Sin duda con esta frase, intenta motivar a las personas a enfrentar sus miedos o problemas haciendo frente a la realidad al ser parte de una sociedad consumista, donde se debilita el encontrar un sentido a la existencia, mucha culpa de esto se debe a la pérdida de valores. En la introducción propone que para que las personas reencuentren el sentido y gusto a la vida, necesitan llevar a la práctica tres cosas: Pensar ¿a dónde voy?, ¿qué quiero? y ¿por qué lo hago? Luchar para liberarse de aspectos negativos que les lleven a ser mediocres o esclavos y por último tener amor de sí mismo y de los demás. Finalmente plantea tres fases para lograr los objetivos de retomar el sentido a la vida: tener un punto de partida a través del autoconocimiento, tener una meta para saber a dónde dirigirse y clarificar los medios para alcanzar la meta.

CAPÍTULO I. CONÓCETE A TI MISMO.

En este capítulo la autora señala que para conocer nuestra realidad es importante conocerse a sí mismo para después mostrarse a los demás, es por eso que inicia con la frase socrática “conócete a ti mismo”, nos hace ver que mirar hacia nuestro interior para conocernos mejor es una tarea difícil, pero que es recomendable hacer ejercicios de introspección que nos ayuden a ser mejores personas. Aunque es complicado conocernos a sí mismos, por medio de juicios de valor, todo individuo que se mire asimismo va a contemplar su ser en tres dimensiones temporales: el pasado, el presente y el futuro. El pasado. Refiere que sirve para 3 cosas: dar gracias por todo lo bueno, pedir perdón por lo que hayamos hecho mal y sacar experiencias para el futuro. Tienen una gran relevancia las experiencias que vivimos en nuestra niñez, ya que conforman gran parte de nuestra identidad. El presente. Resalta que es importante valorar lo que hacemos actualmente y plantea que el ser humano debe vivir plenamente su presente y no permitir que la añoranza por el pasado trunque su camino hacia crecer como personas por atarse a situaciones vividas anteriormente y tampoco actuar con precipitaciones hacia el futuro. Propone considerar cuatro aspectos para enfrentar el presente: físico, psicológico, social y moral. El futuro. La autora hace mención de cómo la reflexión personal nos hace crecer como personas y como tenemos que tomar la decisión todos los días de con quién nos vamos a relacionar a futuro y el núcleo social con el que se quiere convivir.

CAPÍTULO 2. LOS VALORES SON TU META.

En este capítulo la autora propone apoyar a las personas a comprender la importancia de los valores desde la axiología. También habla de la ceguera axiológica, la cual se presenta cuando la persona no se permite ver a sí mismo las bondades del amor a través de los valores propios ni de los demás, menciona que la fe es un don entregado a nosotros por Dios para combatir la ceguera axiológica. Plantea que los valores son inagotables, ya que no hay ningún hombre que haya agotado la belleza, el amor ni la bondad. Considera importante la intervención de los agentes educativos en el fomento de valores desde las instituciones educativas, invita a mantener la armonía en las personas para evitar que se alejen de los valores y los pierdan. Propone llevar a cabo una jerarquía de valores, aunque todos son importantes, opina que deben destacar el amor a sí mismo y hacia los demás, y la fe, la cual es como una planta que si no se cultiva se pierde, muestra la fe como un don otorgado por Dios y no como una herencia. La cultura necesita de una sensibilidad en particular para darle sentido a la vida: valores físicos, estéticos, intelectuales, sociales, morales, religiosos, afectivos y emocionales. La autora demuestra como la verdad tiene que ser absoluta y que no debe existir el relativismo moral. Al final de éste capítulo se señala que el hombre busca satisfacer sus necesidades con la urgencia de sentirse integrado en un grupo.

CAPÍTULO 3. CONCRETA TU CAMINO.

En éste último capítulo la autora muestra una serie de propuestas para que las personas lleven a cabo un plan de actividades a desarrollar en su día a día, pero considerando un valor para ejercerlo en cada actividad. Sin duda que es importante la sugerencia de la autora de cuidar la economía personal o familiar a través de una planificación jerárquica de necesidades, siempre cuidando no caer en el materialismo o consumismo. Esta jerarquización, en primera instancia propone atender las necesidades vitales como salud, casa, vestido, sustento, educación, actividades de esparcimiento y principalmente la convivencia con la familia. Los valores económicos son un medio, no un fin, solo ayudan a satisfacer algunas necesidades tales como la alimentación, la vivienda y el vestido; pero por ningún motivo la obtención de estos será el propósito de la vida. Posteriormente sugiere proseguir con la atención de las necesidades socioculturales, de actividad productiva, de seguridad a través de la previsión del ahorro, bienestar personal y social, y finalmente con las necesidades superfluas, haciendo énfasis en que éstas últimas son las más dañinas para las personas, ya que comprenden cosas intrascendentes como los lujos, caprichos y la vanidad. La autora propone aumentar la capacidad de amar, explica que amar es darse al otro a través de un amor con plenitud que no solo priorice la actividad sexual y que para poder hacer eso, primero se tiene que poseer uno mismo para dar sentido a nuestra vida. Con la frase “Dios perdona siempre, la naturaleza no perdona nunca” la autora invita a los lectores a valorar el cuidado de la salud. Finalmente propone también que, para descubrir la belleza en la vida, las personas no valen según lo que lleven puesto. Valen por su interior, sus pensamientos y los valores que llevan consigo. La autora concluye su libro exhortando a los lectores a hacer las cosas por AMOR y a imprimir un Valor en todo lo que hagan.